El Pensamiento lateral es definido por De Bono como: un conjunto de métodos de pensar que permiten cambiar conceptos, percepción y aumentar la creatividad. Es una colección de teorías de "pensamiento divergente", que no son inmediatamente obvias; que no pueden seguirse, usando solamente la lógica tradicional paso a paso, y que se concentran en generar nuevas ideas, en cambiar conceptos y perspectivas.
Nuestro cerebro habitualmente trata los problemas de modo racional. Relacionamos de forma indirecta nuestras respuestas con lo aprendido a lo largo de nuestra vida, con una base histórica y con un enfoque plenamente lógico, pero en muchos casos es importante aplicar otra perspectiva a la resolución de problemas.
De Bono encuentra que el pensamiento lógico, que es fundamentalmente hipotético y deductivo, tiene una gran limitación de posibilidades cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos que necesitan nuevos enfoques.
El término "Pensamiento Lateral" fue acuñado para diferenciarlo del "pensamiento lógico", al cual llamó "Pensamiento Vertical". Los caminos del "pensamiento lateral" son situaciones extrañas, absurdas o ilógicas para nuestro cerebro y requieren una explicación. Exponemos algo que debe ser resuelto, parece muy difícil de solucionar, pero si pensamos lateralmente, evitando lo lógico o lo obvio, enfrentamos problemas con nuevas ideas. De este modo estimulamos las nuevas ideas mediante procesos mentales como son la perspicacia, la creatividad o el ingenio.
Es por ello que el Pensamiento Lateral debe ser usado de forma deliberada y consciente por el individuo que presenta barreras convencionales. Debe ser empleado como una técnica, por éste. Representa caminos alternativos no acostumbrados por las personas, que por convención tienden a emplear la lógica en la resolución de un problema.
Algunos autores como Manuel Toharia o Ricardo Marín Ibáñez reivindican la importancia de este pensamiento seleccionando una serie de ténicas que lo fomentan, entre ellas destaca: Divergencia, Pausa Creativa, Movimiento-Provocación, Entrada Aleatoria, Alnternativa, Foco, Desafío, Técnica del Porqué o Tormenta de Ideas (Brainstorm) entre otras.
A diferencia de este pensamiento, encontramos lo que Guilford clasificó en 1951 como Pensamiento Convergente o Vertical. Es el pensamiento lógico, racional, movido por convenciones.
El pensamiento convergente se mueve buscando una respuesta determinada o convencional y encuentra una única solución al problema. Mientras tanto el pensamiento divergente (lateral) se mueve en varias direcciones en busca de la mejor solución para resolver problemas a los que siempre enfrenta como nuevos, sin mantener patrones de resolución establecidos, pudiéndose dar así una diversidad de soluciones adecuadas en vez de encontrar una única y correcta.
En ocasiones este pensamiento lógico o convergente anula el pensamiento creativo con objeciones como: "Eso no funciona", "Eso no puede cambiar", "Es estúpido" o "Es Irreal". De nuevo frenos establecidos por el miedo del individuo a fracasar socialmente, y determinado por el "qué pueden pensar". Miedo al fracaso, o a la exclusión social; además de un escaso trabajo de técnicas poco fomentadas por una educación muy estructurada que sigue una metodología lógica y que da mayor importancia al error con respecto al "miedo al equívoco".
http://planocreativo.wordpress.com/2008/03/14/diferencias-entre-el-pensamiento-lateral-y-el-pensamiento-vertical/
Nuestro cerebro habitualmente trata los problemas de modo racional. Relacionamos de forma indirecta nuestras respuestas con lo aprendido a lo largo de nuestra vida, con una base histórica y con un enfoque plenamente lógico, pero en muchos casos es importante aplicar otra perspectiva a la resolución de problemas.
De Bono encuentra que el pensamiento lógico, que es fundamentalmente hipotético y deductivo, tiene una gran limitación de posibilidades cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos que necesitan nuevos enfoques.
El término "Pensamiento Lateral" fue acuñado para diferenciarlo del "pensamiento lógico", al cual llamó "Pensamiento Vertical". Los caminos del "pensamiento lateral" son situaciones extrañas, absurdas o ilógicas para nuestro cerebro y requieren una explicación. Exponemos algo que debe ser resuelto, parece muy difícil de solucionar, pero si pensamos lateralmente, evitando lo lógico o lo obvio, enfrentamos problemas con nuevas ideas. De este modo estimulamos las nuevas ideas mediante procesos mentales como son la perspicacia, la creatividad o el ingenio.
Es por ello que el Pensamiento Lateral debe ser usado de forma deliberada y consciente por el individuo que presenta barreras convencionales. Debe ser empleado como una técnica, por éste. Representa caminos alternativos no acostumbrados por las personas, que por convención tienden a emplear la lógica en la resolución de un problema.
Algunos autores como Manuel Toharia o Ricardo Marín Ibáñez reivindican la importancia de este pensamiento seleccionando una serie de ténicas que lo fomentan, entre ellas destaca: Divergencia, Pausa Creativa, Movimiento-Provocación, Entrada Aleatoria, Alnternativa, Foco, Desafío, Técnica del Porqué o Tormenta de Ideas (Brainstorm) entre otras.
A diferencia de este pensamiento, encontramos lo que Guilford clasificó en 1951 como Pensamiento Convergente o Vertical. Es el pensamiento lógico, racional, movido por convenciones.
El pensamiento convergente se mueve buscando una respuesta determinada o convencional y encuentra una única solución al problema. Mientras tanto el pensamiento divergente (lateral) se mueve en varias direcciones en busca de la mejor solución para resolver problemas a los que siempre enfrenta como nuevos, sin mantener patrones de resolución establecidos, pudiéndose dar así una diversidad de soluciones adecuadas en vez de encontrar una única y correcta.
En ocasiones este pensamiento lógico o convergente anula el pensamiento creativo con objeciones como: "Eso no funciona", "Eso no puede cambiar", "Es estúpido" o "Es Irreal". De nuevo frenos establecidos por el miedo del individuo a fracasar socialmente, y determinado por el "qué pueden pensar". Miedo al fracaso, o a la exclusión social; además de un escaso trabajo de técnicas poco fomentadas por una educación muy estructurada que sigue una metodología lógica y que da mayor importancia al error con respecto al "miedo al equívoco".
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